El maestro Alberto Barrios Ríos constituye una figura clave en la historia de la formación de personas adultas en la ciudad de Alicante y, de manera especial, en el barrio del Virgen de Remei. Su trayectoria profesional y humana, marcada por una profunda vocación social y educativa, explica que el Centro Público de Formación de Personas Adultas que actualmente lleva su nombre represento no solo una institución educativa, sino también un símbolo de compromiso con la igualdad de oportunidades y la transformación social a través de la educación.
Alberto Barrios fue, antes de que nada, un maestro en el sentido más amplio del término. Las personas que lo conocieron lo describen como un docente con ilusión, sensibilidad social y una clara voluntad de mejorar la realidad que lo rodeaba. Defensor de la escuela pública, dedicó buena parte de su carrera al barrio del Virgen de Remei, donde ejerció durante aproximadamente una década en un contexto social complejo, marcado por situaciones de pobreza, desigualdad y elevados niveles de analfabetismo funcional entre la población adulta.
Su manera de entender la educación transcendía los límites del aula. Barrios detectó bien pronto la distancia existente entre la escuela y el barrio, así como las dificultades que afrontaban muchas familias para garantizar una escolarización regular de sus hijos e hijas. Ante esta realidad, apostó por una intervención educativa comunitaria basada en el diálogo y la proximidad. No se trataba únicamente de enseñar contenidos académicos, sino de extender la función educativa en otros espacios de convivencia donde el alumnado y sus familias se mostraban más abiertos y participativos.
En este sentido, una de sus iniciativas más significativas fue la organización de charlas semanales dirigidas a madres y padres del barrio. A través de estos encuentros, Barrios buscaba conocer mejor el contexto económico, social y cultural de las familias, con el objetivo de adaptar su práctica docente y mejorar el acompañamiento educativo del alumnado. El éxito de esta experiencia fue notable y contribuyó a consolidar su popularidad y el reconocimiento social dentro del barrio. Esta tarea puede considerarse un precedente directo de las actuaciones propias de la educación de personas adultas, orientadas a la formación a lo largo de la vida y a la inclusión educativa.
La vinculación de Alberto Barrios con la formación de personas adultas no fue solo conceptual, sino también práctica. Antes incluso de la creación formal del centro de FPA, ya impartía sesiones formativas a padres y madres fuera del horario escolar, hecho que evidencia su papel pionero en este ámbito a la zona. Su compromiso con el barrio, las relaciones establecidas con asociaciones vecinales y colectivos educativos, así como su visión comunitaria de la educación, explican que el centro adoptara su nombre como homenaje y reconocimiento a su trayectoria.
En cuanto a la historia del centro, sus orígenes se enmarcan en el desarrollo de la formación de personas adultas en Alicante durante la década de 1980, en un contexto de transformación social y educativa vinculado a la consolidación democrática. En aquel momento, numerosas iniciativas locales impulsadas por ayuntamientos y profesionales de la educación buscaban reducir el analfabetismo y ofrecer nuevas oportunidades formativas a personas que no habían podido acceder en la educación reglada en etapas anteriores. Posteriormente, estas iniciativas se integraron en un marco institucional más amplio con el apoyo de la administración autonómica, configurando la red pública de centros de FPA.
El edificio actual del centro tiene también un recorrido histórico significativo. Concebido originariamente como centro de educación primaria dentro del programa de escolarización masiva de los años sesenta, con la construcción del CEIP Lucentum el espacio pasó a destinarse a la formación de personas adultas, reforzando así la continuidad educativa del lugar y su arraigo al barrio.
Desde su consolidación como centro público dependiente de la administración educativa valenciana, el CFPA Profesor Alberto Barrios ha mantenido una estrecha relación con las necesidades sociales del entorno y ha continuado desarrollando una oferta formativa diversa que incluye educación básica, preparación de acceso en estudios superiores, enseñanza de lenguas y competencias digitales, entre otros programas.
En definitiva, la figura de Alberto Barrios y la trayectoria del centro que lleva su nombre reflejan una misma idea fundamental: la educación como herramienta de cohesión social, participación comunitaria y segunda oportunidad. Su legado perdura no solo en el recuerdo de la comunidad educativa, sino también en la tarea cotidiana de un centro que continúa trabajando para garantizar el derecho en el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
