Parece mentira pero hace ya un año de aquella fatídica noche que cambió nuestras vidas y que dejó marcados nuestros pueblos para siempre. El 29 de octubre ya no volverá a ser un día cualquiera nunca más.
Nuestro centro y nuestra comunidad educativa se vio golpeada directamente por la tragedia que supuso la riada pero hemos logrado levantarnos. Las cicatrices quedarán para siempre pero también quedará en nuestro recuerdo la generosidad de todo un país, el esfuerzo de los voluntarios y el trabajo de los militares y profesionales que nos han permitido salir adelante.
Nuestra labor como centro educativo va mucho más allá de lo académico, tenemos la obligación de ser un referente para la comunidad e inculcar los valores que nos hacen más humanos ante la adversidad. Con esta desgracia hemos entendido que la empatía, la colaboración y la solidaridad son pilares de nuestra sociedad y que sin ellos estamos perdidos.
Este día guardaremos un respetuoso minuto de silencio en el que participará todo el alumnado y el profesorado del centro en honor de todas las víctimas y afectados por la dana. Siempre en nuestro recuerdo.
Carlos de la Asunción


