Performance contra el genocidio

Como afirmara Theodor Adorno después del holocausto, la educación solo tiene un sentido: impedir que Auschwitz se repita. Como todas sabemos, Gaza es hoy un campo de concentración, una enorme cárcel al aire libre, donde la población está siendo masacrada. Ante la atónita mirada del mundo entero, se dispara a civiles, se bombardean escuelas y hospitales, se impide el acceso de la ayuda humanitaria y el auxilio médico. Israel, amparado por el apoyo de EE. UU. y sus aliados, utiliza Palestina como un laboratorio para experimentar con el armamento más sofisticado.

Haciendo alarde de un cinismo sanguinario, la IA que utiliza su ejército lleva por nombre “Evangelio”. Todos los medios son válidos para llevar a cabo esta limpieza étnica, desde los drones teledirigidos al asedio más tradicional de la privación, bloqueados en la frontera miles de camiones con alimentos y suministros médicos. Las colas del hambre son también tiroteadas. Asistimos estremecidas a esta barbarie retransmitida en directo. Pero la educación tiene que ofrecer una respuesta, ante la fuerza brutal y la tragedia repetida, el pasado fin de semana se realizaron las marchas por Gaza.

Nuestra comunidad ha buscado refugio en el arte y la poesía, el arma cargada de futuro de Gabriel Celaya. Hemos elegido el “Grito hacia Roma” que Federico García Lorca, nuestro poeta asesinado también por el fascismo, elevó desde Nueva York en un momento pretérito. La humanidad se juró a sí misma que la historia no volvería a repetirse. Aquí estamos, ante el horror redundante, descalzos y suplicando. Basta ya.
https://vimeo.com/1093437041

Encarna Díaz Carmona
Depto. Filosofía

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