Un centro educativo no es solo el lugar donde un grupo de estudiantes pasa una etapa de su vida. Es un espacio que deja huella, un tiempo compartido que se convierte en memoria, en apego y en fraternidad. Entre sus aulas no solo se adquieren conocimientos: se descubren vocaciones, se construyen miradas y se forjan historias compartidas que acompañan mucho más allá de la etapa escolar.
Por eso tiene un valor especial que antiguos alumnos regresen hoy al Joanot para realizar sus prácticas docentes. Álvaro Barranco (Geografía e Historia) y Alejandra Noguera (Lengua castellana y literatura) estarán este trimestre entre nosotros para consolidar de forma práctica toda la formación teórica que han recibido en sus estudios universitarios. Volver no como estudiantes, sino como futuros docentes, es una forma de reconocimiento silencioso: la prueba de que aquello que aquí se vivió fue importante para ellos, que el Joanot sigue siendo un lugar al que merece la pena regresar para aprender, esta vez para hacerlo desde el otro lado.

Entre totes i tots, fem Joanot!
