

Había una vez unos alumnos de I4 A y B que llegaron a la sala multisensorial encantados por el sonido de una flauta. Al llegar al aula, pudieron comprobar que era el mismísimo Flautista de Hamelin quién estaba tocando esa melodía encantadora.


Seguidamente, nos pusimos manos a la obra y entre todos explicamos y ordenamos la historia del Flautista de Hamelín.


Y… sin darnos cuenta nos convertimos en pequeños ratones que al escuchar la música no podíamos parar de bailar.


Después, tuvimos que meter la mano en una caja sorpresa donde pudimos experimentar a través de nuestro tacto y sin mirar reconocimos cuando tocábamos a un ratón o no.


Entonces, mediante nuestro olfato, empezamos a oler a rica comida y al igual que los ratones del cuento no pudimos evitar ir en busca de ella y comérnosla.


Por último, jugamos a un juego sobre el cuento donde llegamos a la conclusión que las promesas se deben cumplir siempre y la importancia de ser siempre honestos con los demás.
