EN EL AULA MULTISENSORIAL, NADIE ES «INVISIBLE»

Normalmente os cuento en primera persona del plural lo que trabajo con vuestros hijos en el aula multisensorial, pero estas sesiones que estamos llevando a cabo sobre Invisible son diferentes. Sin ninguna duda son las sesiones más impactantes que he realizado nunca en el aula multisensorial, y lo son por el libro que hemos trabajado. Por eso, y sin que sirva de precedente, me gustaría contaros esta sesión en primera persona del singular.

Invisible no es una historia divertida, ni feliz, ni siquiera cómoda. Invisible nos habla del bullying, de la crudeza que vive el que lo sufre, de la desesperación que se puede llegar a sentir cuando vives una situación así. Quienes me conocen saben bien lo mucho que me gusta leer y lo muchísimo que leo. Y a pesar de todo lo que he leído, pocos libros me han impresionado tanto como Invisible. Normalmente me siento motivada a leer por saciar mi curiosidad, necesito saber cómo acabará la historia que tengo entre manos. Otras veces la motivación viene por querer aprender más sobre el tema sobre el que estoy leyendo. Sin embargo, con Invisible necesitaba avanzar en la lectura para poder ver la salida al martirio que, poco a poco, vas descubriendo que sufre el protagonista.

Sabéis que cuando vuestros hijos e hijas visitan el aula multisensorial intento crear para ellos universos mágicos donde poder vivir cuentos, historias, aventuras… en definitiva, intento crear escenarios donde poder aprender divirtiéndonos y jugando con la imaginación. Pero con Invisible estamos ante algo muy serio, un problema demasiado presente en nuestra sociedad y ante el que todos tenemos una responsabilidad. El acoso escolar se ha cobrado ya demasiadas vidas inocentes, personas que no merecían ser invisibles, pero a las que visibilizamos cuando ya era demasiado tarde.

Con Invisible he tratado de que comprendan el punto de vista de la víctima. A través del sentido propioceptivo han podido sentir en su propia piel el peso que sufre una víctima de acoso. Han podido experimentar cómo va surgiendo el bullying casi sin darnos cuenta, cómo puede pasar una situación aislada a convertirse en una pesada carga que no podemos soportar.

Y también a través de otro de nuestros sentidos han podido entender la amargura que siente la víctima de acoso. Y han podido comprender que, por mucho que pase el tiempo, aunque encontremos otras personas que merezcan la pena, aunque podamos disfrutar de otras experiencias mejores… la amargura, aunque esté diluida, sigue existiendo.

Hemos podido ver diferentes fases del bullying: el inicio, el papel de las «marionetas», la pérdida de la autoestima, el shock que te impide pedir ayuda… Como decía no ha sido una sesión divertida ni cómoda. Y es que Invisible no es un libro divertido ni cómodo.  Pero lo que sí hace Invisible es darnos esperanza. Y lo hace poniéndonos frente al espejo y obligándonos a hacer autocrítica. Y esa autocrítica comienza con una pregunta: ¿qué puedo hacer yo ante esta situación? Y ese, precisamente, era el gran objetivo de esta sesión, que tuvieran respuestas a esa pregunta con independencia del rol en el que puedan vivir una situación así:

  • – Si creemos que somos víctimas, debemos saber pedir ayuda antes de que nuestra autoestima se vea afectada. Es preferible actuar ante hechos aislados antes de que estos hechos se conviertan en acoso.
  • – Si somos testigos de una situación que se está yendo de las manos, tenemos que poder dar la voz de alarma. Hacer esto es de ser valientes, no podemos mirar hacia otro lado.
  • – No podemos convertirnos en la marioneta del abusón. En la sesión hemos visto cómo pueden caer algunas personas en esto, pero hemos aprendido que tenemos criterio y sabemos diferenciar los buenos comportamientos de los malos, y también sabemos que los que estamos en el lado de los buenos somos mayoría. Nos hemos dado cuenta de que el abusón es un cobarde que no se atreve a plantar cara a la mayoría, pero para eso tenemos que mantenernos unidos.
  • – También hemos aprendido que todos tenemos una responsabilidad para acabar con esta lacra: adultos y niños. Hemos aprendido qué parte de responsabilidad tenemos cada uno y las consecuencias de no actuar como se debe.

Y al igual que Invisible,  hemos acabado la sesión con un mensaje de esperanza, y es que unidos podemos hacer frente al acoso escolar. Juntos somos más poderosos, porque en nuestra aula multisensorial, nadie es Invisible.

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