Breve recorrido histórico de las «escuelas viejas»:
Para entender el componente socioeducativo del CEIP Las Comas hay que hacer un poco de memoria y analizar el núcleo de población donde se encuentra enclavado y el proceso que ha vivido el centro a lo largo de su historia. El CEIP Las Comas fue la primera escuela pública del pueblo, anteriormente también se habían puesto en marcha iniciativas para tener una escuela en la localidad pero siempre se habían hecho las clases en locales que no se habían construido expresamente con esa finalidad. Comenzaba su historia al 1932, en aquel momento el Grupo Escolar llevaba por nombre Virgen de Oreto y más tarde pasaría denominarse CN Vicente Hervás en la época de la posguerra, no sería hasta los 80 del siglo XX que cambiaría su nombre por la nomenclatura actual, CEIP Las Comas, un proceso que coincidía con la reforma de uno de los suyas edificios para condicionarlo a las necesidades actuales.
Antiguamente tenía dos pabellones que separaban a las chicas y los chicos, (uno de ellos todavía se conserva) en aquel momento se ubicó en las afueras de la población, a la otra parte del que en aquel momento era la carretera N-340 que cruzaba la población. Esta red de transporte se convirtió en el tiempo en una auténtica barrera, cuando el pueblo fue creciendo lo hizo principalmente a ambas partes de la carretera pero se crearon dos partes muy diferenciadas, la parte que quedaba separada del casco antiguo acogió un buen puñado de emigrantes que llegaron otras comunidades autónomas en setenta, además también se posaron a vivir en esta zona mucha gente que venía de vivir en núcleos rurales o en casas de campo. Por lo tanto casi todas las viviendas que quedaban más cerca de la escuela eran mayoritariamente de gente trabajadora con ninguna formación o una formación muy básica o elemental. La construcción de una escuela concertada en el centro de la localidad y de una nueva escuela pública también dentro de la localidad agravó esta separación. Las Comas recibía popularmente el nombre de «las escuelas viejas» mientras el centro nuevo pasaba a denominarse «las escuelas nuevas» por la «vox populi». Además, a Las Comas, también ha acudido históricamente la población de cultura gitana procedente del barrio Las Comas ubicado en las afueras de la población pero próximo a esta parte del casco urbano. Durante los años que la carretera tenía más tráfico para acceder en la escuela hacía falta incluso pasar por un túnel que no siempre estaba en las mejores condiciones. Todos estos elementos provocaron que durante algunos años la escuela no tuviera a nivel social el prestigio o consideración que hubiera estado deseable.
Con la llegada de la democracia y el crecimiento de la población fue necesaria una nueva escuela en L’Alcúdia, esta recibió el nombre de la partida donde se ubicaba Heredados, en este momento se gestionaron los cambios de nomenclatura para las otras dos escuelas públicas que siguiendo el mismo criterio también adoptaron el nombre de las partidas donde están ubicadas, Batallar y Las Comas. Además las políticas educativas municipales iniciaron unos procesos de gestión que llevaban como línea de actuación la promoción de la escuela pública y el fomento de la equidad e igualdad entre todas las escuelas de la localidad. El trabajo a lo largo de estos años ha contribuido de manera muy importante a la desaparición de las diferencias entre los centros educativos y a la mejora de la consideración de todos los centros por parte de la población. Además la construcción del desvío de la N-340 y la reforma de la Avenida Antoni Almela ha hecho que esta se convierta en el eje que ha vertebrado el ensanche de la población contribuyendo en gran medida a la desaparición de la consideración que había en la localidad entre el que era del pueblo o «de la otra banda de la carretera».
Finalmente en los últimos años hemos visto crecer un pueblo nuevo alrededor del barrio donde se encuentra ubicado nuestra escuela. Algunos de estos nuevos bloques de fincas han sido construidos en condiciones de VPO que fueron facilitadas para la gente más joven de la localidad y esto ha hecho que cambio radicalmente las características de la población que ocupa este sector del pueblo. Además también se han construido casas nuevas en esta zona que se ha convertido en el ensanche del municipio.
Por lo tanto, nos encontramos ante una situación de cambio generacional y del perfil que había sido lo tradicional en cuando a los padres de familias que optan para matricular a sus hijos e hijas a Las Comas. Además de la gente que había estado alumna del centro y que continúa viviendo en el mismo sector de población se matriculan en la escuela otros alumnos procedentes de parejas jóvenes que se han posado a vivir en los nuevos bloques de pisos. Además las políticas municipales han posibilitado gradualmente que los alumnos de cultura gitana del barrio Las Comas se matriculan también en las otras escuelas de la población, el hecho de que el transporte paso por todas las escuelas públicas también propicia que los alumnos que llegan desde Montortal (otro núcleo deprimido de población) también estén en todas las escuelas. Finalmente tenemos también familias que han llegado provenientes otros países de Europa, de América o del Marruecos y que se han instalado de forma definitiva en la localidad a lo largo de la última década.
Así pues nos encontramos a Las Comas como una escuela que cuenta con una diversidad sociocultural significativa y que desarrolla un proyecto educativo que se ajusta a esta realidad aprovechando las circunstancias positivas de este momento socioeducativo e intentando resolver los aspectos negativos que todavía perduran o que aparecen en una sociedad en cambio constante donde la inmediatez y la presión de los medios de comunicación, la presencia de las nuevas tecnologías y la necesidad de mayor formación cada día hacen que la escuela tenga que encontrar su espacio y ser el elemento que aglutino y encabezo las necesidades formativas de la población. Una escuela que potencio su prestigio social aportando las herramientas necesarias para la educación de los ciudadanos y ciudadanas del siglo XXI a la vez que propicia espacios de equidad, igualdad, cooperación y convivencia.
Miquel Puig
Invierno de 2018
