Hoy, 25 de noviembre, alzamos la voz y el corazón.
Para recordar a quienes ya no están, para acompañar a quienes aún sufren en silencio y para reafirmar, como sociedad, nuestro compromiso con la igualdad, el respeto y la justicia.
Educar, sensibilizar y actuar es la única forma de construir un futuro libre de violencia, donde todas las mujeres y niñas puedan vivir sin miedo y con plena libertad.

