Desde el colegio queremos recordar algo que a veces se olvida en medio del ritmo acelerado del día a día: quienes trabajamos aquí lo hacemos por y para vuestros hijos e hijas. Nuestro objetivo es ayudarles a crecer, aprender, madurar y construir un futuro con herramientas sólidas.
Sabemos que no siempre es fácil escuchar ciertas recomendaciones o llamadas de atención. Pero cuando os decimos algo, cuando os pedimos colaboración o sugerimos un cambio de actitud o de rutina, no es por molestar ni porque tengamos nada en contra de vuestros hijos. Al contrario. Es precisamente porque nos importan. Porque los vemos cada día, los acompañamos en su proceso y queremos lo mejor para ellos.
Nadie se enfada con el médico cuando nos dice que tenemos que dejar de comer fritos o que necesitamos hacer ejercicio. Sabemos que su intención no es fastidiarnos, sino cuidar nuestra salud. Lo mismo ocurre aquí: cuando os decimos algo, no es un reproche, es una guía. Es parte de nuestro compromiso con su educación y bienestar.
La relación familia-escuela tiene que ser de confianza. Si caminamos en la misma dirección, todo será más fácil para nuestro alumnado. Recordad que nosotros no somos el enemigo.
