Nuestro aulario Mare de Déu del Carme tiene su historia y, aunque sea en unas breves líneas, conviene conocerla.

Fue en septiembre del año 1953 cuando se inauguró, en el centro de la localidad, el Colegio Público Generalísimo Franco, siendo alcalde D. Pascual Sanjuán Francés.  Comprendía cinco aulas, dos amplios patios, despachos y aseos; pero aun así resultaba insuficiente para el número de alumnado, por lo que a partir del curso 1973 los alumnos de cursos superiores comenzaron a trasladarse a Biar, al Colegio Público Ntra. Sra. de Gracia, para acabar la etapa de EGB. Años después, todos los estudiantes pudieron cursar la enseñanza general básica en la localidad, sin tener que desplazarse.

Con el paso del tiempo se vio la necesidad de buscar otra ubicación para el centro escolar, con nuevas instalaciones y mejoras importantes. A finales del año 1994 comenzó la construcción de nuestro colegio, siendo alcalde Don Juan Molina Beneyto. El 7 de enero de 1996 fue inaugurado por el presidente de la Diputación de Alicante, D. Julio de España, y pasó a llamarse Colegio Público Mare de Déu del Carme en honor a la patrona de la localidad. Dicho nombre se escogió tras un concurso que se había realizado entre todos los alumnos años antes.

El centro, inaugurado cuando era director del mismo D. Ricardo Berenguer,  contaba con la siguiente distribución de espacios:

  • Dos aulas de infantil
  • Un aseo de infantil
  • Un aula de educación especial
  • Tres aulas de educación primaria
  • Una biblioteca
  • Un laboratorio
  • Dos aseos de primaria
  • Un gimnasio
  • Una sala de profesores
  • Un despacho para dirección
  • Un despacho multifuncional para la psicóloga, la logopeda y la asociación de padres

Desde el principio, el profesorado coincidió en que las dimensiones del centro resultaban escasas para el crecimiento que se preveía en la matriculación. Es posible que durante su construcción se pensara que las aulas estarían ocupadas por ciclos, de forma que cada dos cursos ocuparía un aula. Pero hay que tener en cuenta que en aquella época, el alumnado asistía al colegio hasta que finalizaba 2º de Educación Secundaria Obligatoria y, aunque aún se trataba de un centro incompleto, el creciente número de alumnos obligaba a ocupar algunos de los espacios destinados a otras actividades, como la biblioteca y el laboratorio, que poco a poco fueron perdiendo el uso específico para el que habían sido dotadas.

Desde la dirección se intentó siempre dar solución a todos los problemas de espacio que presentaba el colegio. El profesorado iba cambiando de aula según la matrícula, mientras el centro continuaba siendo incompleto. En el curso 2002-2003, se inicia por primera vez la matriculación en 3 años. Debido a la falta de espacio, el alumnado se ubicó en lo que hoy es la escuela de música, mientras se continuaban haciendo malabares entre el número de aulas y el incremento de matrícula.

Para el curso 2008-2009, el centro estaba completo: 6 unidades de primaria y 3 de infantil. Ante esta situación, y dada la lentitud con la que planificaba la Conselleria de Educación las nuevas construcciones, el Ayuntamiento de la localidad movilizó sus recursos para iniciar la construcción de dos nuevas aulas que suplieran la falta de espacio que, desde el inicio de su construcción, había presentado el centro. Por ello, el curso 2008-2009 se inició con la instalación de dos aulas prefabricadas en el patio, mientras se realizaban las obras de ampliación del centro. Finalmente, y sin mucha demora, en el curso 2009-2010 se inauguraron las mismas.

Con el paso de los años han ido surgiendo nuevos retos y necesidades que han obligado a cambiar la ubicación de la biblioteca y el aula de música, pero siempre con el objetivo de mejorar la enseñanza y la efectividad de los recursos disponibles.

Es importante destacar el uso que siempre se le ha dado al hall del centro. En más de 20 años de existencia, todas las promociones han vivido muchos momentos especiales con las actividades que allí se han organizado.

Y así llegamos al curso 2018-2019, en el que surgió la necesidad de habilitar un nuevo espacio que permitiera la narración, la lectura… Y nuevamente, el ayuntamiento dio la respuesta que esperábamos. En el curso 2019-2020 pudimos contar con una nueva biblioteca como punto de encuentro para muchas otras actividades que el alumnado estaba demandando.

Posiblemente no sea un aulario grande, pero es un aulario vivo, donde todos y cada uno de los que conformamos la comunidad educativa tenemos como único objetivo el aprendizaje, el crecimiento y la satisfacción personal de nuestro alumnado.

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