El pasado 25 de junio, una representación de nuestro equipo docente participó en las XXXII Jornadas La Serrania, celebradas entre Titaguas y Aras de los Olmos. Fue una jornada muy enriquecedora que nos permitió nutrir-noes de experiencias otras escuelas rurales, compartir inquietudes y reforzar los vínculos entre comunidades educativas que, como la nuestra, viven y educan desde el territorio y el arraigo.
La jornada se inició con una ponencia marco sobre inteligencia artificial y educación, seguida de un espacio de encuentro informal para almorzar, y dio a varios bloques de experiencias educativas que reflejaban el compromiso y la creatividad de las escuelas de la comarca.
Nos queremos parar especialmente en dos ponencias preparadas por dos maestras de la escuela:
- Anna Latorre, maestra del CRA Alt Carraixet (Gátova), compartió su proyecto «Documentar para dar voz», donde destacó la importancia de mirar la infancia con respeto, observar con intención y recoger procesos de aprendizaje para visibilizarlos y conectar con la comunidad. Una manera de hacer escuela que pose en el centro las vivencias y el ritmo de cada niño.
- Laura Zurriaga, maestra del CRA Alt Carraixet (Olocau), nos presentó el proyecto de estancia pedagógica “L’Aplec – A cau de luna”. Una propuesta transformadora, cargada de sentido, donde el vínculo con el entorno, la convivencia entre aularios y el respeto por la esencia de la infancia se hacen realidad a través de una experiencia comunitaria. Escuchar como la escuela acontece espacio de memoria, identidad y crecimiento compartido fue sencillamente emocionante.
Durante la tarde, pudimos participar en diferentes talleres prácticos sobre metodologías activas, codificación, astronomía, resolución de conflictos o propuestas manipulativas para Infantil, entre otros.
Estas jornadas han sido un espacio de reflexión y reencuentro, donde hemos podido reafirmar la fuerza y el valor pedagógico de la escuela rural. Volvemos a casa con ideas, con motivación y con la certeza que compartir aquello que basura y escuchar aquello que hacen los otros nos hace crecer como comunidad educativa.
Gracias a la organización, al Cefire de Torrent y en todas las escuelas participantes para hacerlo posible.





