Somos un centro educativo grande que integra ESO, Bachillerato y una amplia oferta de Formación Profesional, que representa casi la mitad de nuestro alumnado. Después de la pandemia, el centro ha experimentado un cambio significativo: hemos pasado de tener un alcance mayoritariamente comarcal a convertirnos en un espacio claramente multicultural, con alumnado de procedencias y nacionalidades muy diversas. Esta transformación nos ha llevado a replantear muchas de nuestras prácticas educativas, entre ellas el papel de la lectura en la vida del centro.
Desde el equipo directivo detectamos una realidad preocupante y compartida con otros centros: mientras que el alumnado de los cursos inferiores mantiene todavía cierto hábito lector, heredado de la etapa de Primaria a través de la lectura diaria obligatoria de 20 minutos, esta costumbre se va debilitando progresivamente a medida que avanzan los cursos. El incremento de dispositivos digitales, las redes sociales, la prisa y la carga académica hacen que los libros pierden presencia en su día a día y que la lectura deje de estar asociada al placer.
Ante esta situación, consideramos imprescindible actuar de manera global y planificada. No queríamos que la lectura fuera una actividad puntual o reducida a una asignatura concreta, sino convertirla en un rasgo identitario de nuestro centro y en un elemento vertebrador del Proyecto Educativo. Por eso apostamos por establecer una base lectora sólida, compartida por todo el profesorado y por todas las etapas, que contribuyera a mejorar la competencia lingüística, pero también la autonomía, el pensamiento crítico y la cohesión del centro. Este es el punto de partida del proyecto que estamos desarrollando.
Con el apoyo del proyecto Biblioinnova’t, hemos apostado por una transformación profunda de la biblioteca del centro, entendiéndola no solo como un espacio físico de préstamo de libros, sino como un auténtico motor de dinamización lectora y cultural. Durante los últimos tres cursos, hemos llevado a cabo un proceso de renovación integral que ha afectado tanto al aspecto material como la manera de utilizar y vivir este espacio.
Un aula que estaba infrautilizada y que prácticamente funcionaba como un almacén se ha convertido en una biblioteca acogedora y viva. Se ha incorporado mobiliario cómodo y funcional —mesas, sillas, pufs—, una iluminación adecuada y una decoración atractiva que invita a permanecer y leer. Se han creado rincones lectores temáticos, como el Rincón Violeta, que da visibilidad a las obras relacionadas con la perspectiva de género y la coeducación. Además, el espacio se transforma a lo largo del curso: se decora por festividades y momentos clave, como por ejemplo la Navidad, Halloween o el Día del Libro, con propuestas creativas —como el árbol de Navidad hecho con libros— que despiertan curiosidad y participación.
Paralelamente, trabajamos en una renovación constante del fondo bibliográfico para que resulte realmente atractivo para el alumnado. A través de un buzón de sugerencias, damos voz al estudiantado para que pueda pedir los libros que le interesen de verdad, reforzando así la idea de que la biblioteca es también suya. Los departamentos didácticos también pueden solicitar adquisiciones relacionadas con sus áreas, y el AFA colabora activamente en la compra de nuevos ejemplares. Actualmente contamos con cerca de 1.800 libros catalogados en Biblioedu y con un sistema de préstamo ordenado y eficiente, en el cual el alumnado participa en la gestión y el mantenimiento del espacio.
La dinamización lectora es otro de los pilares del proyecto. Organizamos concursos de microrrelatos, catas literarias, celebraciones temáticas como la Semana del Miedo o el Día Europeo de las Lenguas, recitales de autores y autoras, actividades como first dates literarias o bookface, entre otras muchas. Todas estas iniciativas se difunden a través de la web del centro y contribuyen a hacer que la lectura esté presente más allá del aula, convirtiéndose en una experiencia compartida.
A pesar del impacto positivo del proyecto y de la implicación creciente de la comunidad educativa, somos conscientes de que todavía quedan retos importantes por afrontar. El más significativo es llegar con más intensidad al alumnado de los cursos superiores, especialmente Bachillerato y Ciclos Formativos, donde los hábitos lectores suelen estar menos consolidados y el tiempo libre es menor a causa de la carga académica y laboral.
Sabemos que Biblioinnova’t ha sido clave para mantener y reforzar el hábito lector del alumnado más joven, procedente en muchos casos de los CEIP donde ya practicaban la lectura diaria. Sin embargo, queremos ir más allá y conseguir que la lectura esté presente a lo largo de toda la etapa educativa, no como una obligación, sino como una práctica natural y valorada. Por eso trabajamos en actividades y propuestas específicas adaptadas a intereses de los grupos más mayores: novela gráfica, literatura juvenil actual, clubes de lectura temáticos o recomendaciones vinculadas a sus especialidades de FP.
La comisión de biblioteca, formada por profesorado definitivo, motivado y comprometido, constituye una garantía de continuidad del proyecto. Su estabilidad en el centro facilita la planificación a medio y largo plazo y permite consolidar líneas de actuación. A la vez, trabajamos coordinadamente con otros departamentos para que la lectura no sea una tarea exclusiva del área lingüística, sino un objetivo transversal que implique a todo el claustro.