En nuestro colegio creemos que aprender va mucho más allá de los libros y las aulas. Por eso, estamos encantados de contar con la participación de un grupo muy especial de voluntarios: ¡nuestros abuelos y abuelas!
Gracias a su tiempo, cariño y sabiduría, el huerto escolar ha cobrado vida. Con manos llenas de experiencia, están enseñando al alumnado a plantar, cuidar y respetar la tierra. Cada semana, nuestros pequeños jardineros aprenden a sembrar verduras, pero también valores como la paciencia, el trabajo en equipo, el respeto por la naturaleza… y por supuesto, el valor de escuchar a quienes tienen tanto que compartir.
El huerto no solo está floreciendo, también lo están haciendo los lazos entre generaciones. Las risas, las historias y los aprendizajes compartidos convierten cada jornada en una experiencia única para todos.
A nuestros abuelos voluntarios: ¡gracias por sembrar futuro junto a nosotros! 🌿❤️












