El ambiente de aprendizaje basado en la vida práctica es un espacio diseñado para promover la autonomía, el desarrollo motivado y la confianza en los estímulos a través de actividades cotidianas y significativas. Inspirado en la pedagogía Montessori y otras metodologías activas, este ambiente permite a los niños aprender mediante experiencia directa con materiales y herramientas reales, adaptadas.




